Del Camagüey al Marianao. Huellas patrimoniales del ilustre Cubano Manuel Varona Suárez
Del Camagüey al Marianao. Huellas patrimoniales del ilustre Cubano Manuel Varona Suárez
por: Marcos Antonio Tamames Henderson
Dentro de los ejes urbanos que mayores testimonios del pasado ofrece El Camagüey Legendario se encuentra San Ramón (1), particularmente en su paisaje arquitectónico, pues en él no solo puede encontrar el forastero las vetustas fachadas en las que se combinan los primitivos aleros de sardinel, tejaroz y tornapuntas, las pilastras truncadas franqueando la entrada principal, el entresuelo encima del zaguán que deviene balcón y los inevitables quicios o banquetas para acceder al inmueble, sino también la coexistencia de pequeños colgadizos y grandes casonas coloniales, un conjunto que hace de esta ciudad un auténtico exponente de la diversidad cultural.
Pero la calle San Ramón contiene mucho más que un rico patrimonio edificado. A las construcciones les acompañan tarjas, bustos y esculturas que, desde la tipología “construcciones conmemorativas”, se erigen en exponentes patrimoniales con la función de “rememorar una personalidad o un hecho histórico de relevancia nacional o local” (2). Uno de esos exponentes, en excelente estado de conservación, tiene por emplazamiento la fachada del inmueble sito en San Ramón no. 68 antiguo, actual Enrique José Norte no. 71, una tarja en la que reza el siguiente texto:
En esta casa
nació el día 22 de mayo de 1868
MANUEL VARONA SUÁREZ
médico eminente y político insigne
que fue honra de Cuba y orgullo
legítimo de Camagüey.
Falleció en La Habana
el día 26 de abril de 1928.
El Ayuntamiento de Camagüey
Acordó fijar esta lápida
como tributo a su memoria
esclarecida
¿Pero, son las construcciones conmemorativas solo expresión de homenaje a pasajes del pasado? Si bien es cierto que en el tiempo histórico abordado encuentran estas obras la motivación esencial, la de inmortalizar la significación de la personalidad o el acontecimiento; lo cierto es que su presente atesora y revela una potencialidad documental que no debe pasar inadvertida en su aproximación o disfrute, en tanto representan anhelos, sueños y aspiraciones de la generación que las crea. El diseño, los materiales y técnicas empleadas en su elaboración y el sistema sígnico que las acompaña, son apenas algunos de los elementos a los que hay que mirar, e interpretar, en aras de comprender sus valores patrimoniales. Se suma a ello un tercer tiempo: el presente del receptor de la obra, quien la saboreará a plenitud si logra aprehender la información que atesora, y eso es solo posible interrogando una y otra vez la pieza en cuestión. Es así como, en resumen, las construcciones conmemorativas conectan, de forma continua, pasado, presente y futuro.
La referida tarja ha sido realizada en bronce y estilísticamente reina un notable clasicismo en su lenguaje si se asume que los detalles decorativos que acompañan el retrato del homenajeado terminan por otorgar simbólica admiración, respeto, nobleza y dignidad a la manera en que se premiaban los héroes romanos. ¿Qué intenciones se develan a partir de un análisis e interpretación de su texto?
Se distingue el él, en primer orden, el reconocimiento del antiguo inmueble de San Ramón no. 63, hoy no. 71, como un sitio histórico, al señalar el lugar como casa natal de Manuel Varona Suárez, a quien registra como médico eminente y político insigne que fue “honra de Cuba y orgullo de Camagüey”, palabras que aúnan en una frase las categorías: monumento nacional y monumento local, ambos en igualdad de condiciones si se aplica el principio matemático de que el orden de los factores no altera el producto, al tiempo que, los sutilmente adjetivados nombres de los respectivos núcleos urbanos, ofrecen significaciones particulares a cada uno de esos ámbitos. Por un lado, las consideraciones y respeto de las que goza ante el mundo el cientista y político; por otro, el sentimiento de satisfacción entre los camagüeyanos a causa del meritorio lugar alcanzado por uno de los hijos de esta comarca.
En segundo orden el texto describe su fallecimiento en La Habana, el 26 de abril de 1928, hecho que rememora la de los ilustres camagüeyanos Salvador Cisneros Betancourt (en 1914) y Enrique José Varona (en 1933), entre otros; e indica que ha sido el Ayuntamiento de la localidad el promotor de esta obra y como motivación, brindar “tributo a su memoria esclarecida”. ¿Qué acciones sirvieron de base a los miembros de la administración municipal del Camagüey para esta valoración? ¿Reconocen los camagüeyanos del siglo XXI en Manuel Varona Suárez a uno de sus ilustres conciudadanos?
Una pesquisa de información sobre la vida y obra del camagüeyano Manuel Varona y Suárez lo revelan como una de las personalidades cubanas olvidadas o pocas visibilizadas en la historia de la nación. Las fuentes disponibles en la red digital son prácticamente nula y la consulta a especialistas de la historia local arroja el mismo resultado. La “construcción conmemorativa” invita pues, a desentrañar semejante amnesia, y los méritos citados en la traja: “médico eminente” y “político insigne”, son los posibles senderos para un comienzo.
Una información en la que puede encontrar aval el proyecto de esta tarja, a la que llaman lápida, en su connotación nacional podría estar en el desempeño de Varona Suárez como alcalde de La Habana a partir del 30 de diciembre de 1919, cargo que ocupa en sustitución del general Fernando Freyre de Andrade, quien cumpliera con el juramento desde el 1ro de diciembre de 1912. De la presencia de no habaneros en este cargo recuérdese que el primer alcalde de La Habana por sufragio universal fue el espirituano Alejandro Rodríguez, mayor general del Ejército Libertador, quien lo desempeñó entre el 16 de junio de 1900 y el 5 de abril de 1901 (3). Sobre la obra realizada por el camagüeyano, e incluso sobre el período que desempeña esas funciones habrá que indagar en algún momento.
En el ámbito local, el fundamento puede estar en la labor de Varona Suárez en el campo de la medicina y su accionar en el universo de la sanidad tan en auge en el siglo XIX. Aunque con origen nacional y repercusión internacional tributa a ello el apoyo y colaboración de Varona Suárez a su compatriota Carlos J. Finlay y un ejemplo de ello sería la introducción que hace a la obra publicada por Span & Eng para el Ministerio de Salubridad y Asistencia Social en La Habana: Trabajos seleccionados del Dr. Carlos J. Finlay (1902). Como se sabe el Ayuntamiento de Camagüey siguió con orgullo la obra de Finlay lo que le conllevó a designar a uno de sus miembros, el Dr. Eugenio Sánchez Agramonte, para que le representara en el acto de entrega de la medalla Mary Kingsley al sabio cubano en 1907, a lo que añadió “la adquisición de un buen retrato del Dr. Finlay para el salón de sesiones del Ayuntamiento” (4).
Súmase a ello, sin que se cuente con detalles precisos (se desconoce el año y la obra presentada), el premio que recibiera Varona Suárez por sus aportes al tema de la “Sanidad” en el Congreso de Barcelona, acontecimiento que informa la imagen que de él integra la serie Galería de Cubanos Ilustres publicada por la compañía de Cigarros Cabañas en el segundo cuarto del siglo que atesora la Universidad del Sur de la Florida, en Tampa. ¿En lo político qué refiere Camagüey?
La obra política tiene por escenario la capital de la Isla, y será en este territorio donde encontrar créditos para su consideración como “político insigne”. Un referente inicial al hurgar en la huella que dejara en La Habana sería la inscripción de su defunción en el libro 12 de la parroquia de San Francisco Javier de los Quemados de Marianao:
El día veintisiete de abril de mil novecientos veintiocho Yo, Pbro. Dr. Belarmino Garcia Feíto, Cura Párroco de esta Iglesia Parroquial y Vicaria Foránea de San Francisco Javier de los Quemados de Marianao, provincia y Archidiócesis de la Habana; hice las exequias según dispone el Ritual Romano y mande dar sepultura Ecca. en el Cementerio de Cristóbal Colón de la Habana, al cadáver de Manuel Varona Suarez natural de Camagüey y vecino de Finca "Adelita", la Lisa; de cincuenta y nueve años de edad, de la raza blanca, de estado viudo, hijo de Manuel y Adela, que falleció a la mañana del día de ayer a consecuencia de cáncer según consta de la carta oficio que se me exhibió. Y para que conste lo firmo, fecha ut supra. B. Garcia (5).
Se constata en el prístino documento la fecha de muerte, en esta ocasión en función de su sepultura, su origen, nombre de los padres y causa de la muerte, así como la última residencia y el lugar en el que descansan sus restos. Confirma su morada el Directorio de Cuba 1927, cuando en la página 1272, lo ubica en condición de Senador de la República, residente en la céntrica Calzada Máximo Gómez (actual Ave. 51) entre las Calles Carmen (hoy Calle 162) y Callejón de Coca (actual Calle 170) en el barrio de La Lisa (6); ¿sitio en que se encuentra la referida Finca “Adelita”? ¿Ha rendido el propietario homenaje a su madre en el bautizo de la finca?
Entre los 8,164 registros del citado Directorio, Varona Suárez no cuenta entre los 73 médicos que viven en Marianao, en su lugar resulta ser el único senador de la República con residencia en el rico municipio (7), aunque le acompañan en la localidad los representantes a la Cámara Pastor del Río, Elpidio Pérez, Rogelio Albert Aroix y Antonio Ruiz Fuente, los dos primeros en el reparto La Sierra; el tercero, en Kohly y; el cuarto, en el tradicional Marianao, precisamente en Ave. Columbia (Calle 100) e/ Infanta (Ave. 43) y Steinhart (Ave. 45) (8). Vive también en Marianao, en el modernísimo Country Club Park, Carlos de la Rosa Hernández, Vicepresidente de la República (9).
Los planos y mapas depositados en el archivo de la Dirección Municipal de Planificación Física de Marianao muestran que entre 1911 y 1912 el camagüeyano Manuel Varona Suárez ha ingresado al complejo asunto de la patrimonialización, pues por acuerdo del Ayuntamiento su nombre ha sido colocado a una de las calles del barrio obrero “Pogolotti”, conocido así popularmente por el apellido del propietario de los terrenos en que se realizó esa urbanización. Es este el primer barrio obrero del que se tiene noticia en Cuba, y fue el resultado de un proyecto de Ley presentado por Luis Valdés Carrero aprobado por el Presidente de la República en julio de 1910. Se trata de un conjunto urbano que por acuerdo del Ayuntamiento de 9 de enero de 1911 pasó a denominarse Redención, pues en opinión de los concejales que hacen la propuesta era esta una “palabra de intensa significación para una clase ya merecedora de apoyo y que ha sido hasta ahora tan poco atendida” (10).
Corrobora el uso del topónimo las solicitudes de licencia de construcción entre las que se encuentra en acta de la sesión del 30 de noviembre de 1912, en la que Juan Martínez Peñalver solicita licencia para construir una casa de ladrillo y azotea en el solar no. 43 de la calle Manuel Varona de la Finca San José (11), nombre original del espacio.
Pero, ¿qué razones sirven de base para este homenaje? Por los propios orígenes del barrio se ha de inferir que aquí están los valores del “político insigne”, máxime si se conoce que en julio de 1910, en coautoría con Manuel Sanguily, la librería e imprenta La Moderna Poesía publica su texto Protesta de los liberarles de el Vedado entre los liberales de la Habana. Manuel Sanguily, y el general Quintín Banderas fueron los primeros patriotas en compartir saludos con el general Máximo Gómez en la Estación de Samá el 23 de febrero, en víspera de entrar a la capital frente al Ejercito Libertador.
Por otro lado, la aproximación a las catas capitulares del Ayuntamiento de Marianao tras una comprensión del homenaje a Varona Suárez en el urbanismo de Pogolotti indica que se ha hecho tradicional este tipo de tributo a quienes de manera directa participan en el fomento y progreso de un barrio, municipio o territorio en cuestión, por ejemplo en sesión del 19 de febrero de 1921 el concejal Pablo Calzadilla, “quien siempre se ha ocupado de laborar en todo aspecto por el mejoramiento de Pogolotti”, ampara la propuesta de colocar a dos calles de Pogolotti los nombres Francisco Sánchez y Dr. Gerardo Rodríguez de Armas presentándola “como homenaje cariñoso a la memoria de dos hombres que coadyuvaron al triunfo de la ley de Alcantarillado y que en muchos aspectos tendieron al progreso y mejoramiento de la población referida” (12).
No se ha localizado en las actas capitulares la propuesta y aprobación del nombre Manuel Varona Suárez a una calle en Pogolotti, pero el hecho de que aparezca en plano diseñado para su fundación (13) lo coloca, junto a Luis Valdés Carrero, entre los primeros protagonistas de la obra; de ahí la directa conexión a la Calzada Real o Avenida Máximo Gómez del eje en se le recuerda. Así, Varona Suárez (actual Ave. 57) devino un topónimo que se acompañó con el tiempo, en sus calles paralelas, con los de Diego Guevara (51A), el referido G. R. Armas (53A), 10 de Octubre (55A), Antonio Maceo (57A), Rafael Martínez Ortiz (59) y Luis Valdés Carrero y, entre las perpendiculares, José Miguel Gómez (Calle 92), Pablo Calzadilla (92A), Congreso (92D), Coronel Iribarren (92D), Carlos Manuel de Céspedes (94) e Ignacio Agramonte (94A), entre otros
El resultado es la presencia de personalidades de la historia patria, de diferentes generaciones de cubanos en la que convergen independentistas del 68 con protagonistas de luchas posteriores. Se trata de la expresión de uno de los polémicos asuntos tratados por los miembros del Ayuntamiento en los municipios de toda la Isla durante todo el período republicano. El alcalde de La Habana, Dr. Fernando Freyre de Andrade, el 21 de febrero de 1913 indicaba, por ejemplo, la conveniencia de que los nombres de patriotas y personalidades nacionales se diesen a calles nuevas, pero “se oponía a que, aun tratándose de calles nuevas, éstas recibiesen el nombre de políticos militantes, de personas vivas, por considerarlo obra efímera, inconsulta y poco recomendable” (14).
Utilísimo para una valoración política de Manuel Varona Suárez seria el análisis y valoración de su obra: Discursos pronunciados por el senador del Partido Liberal Manuel Varona Suárez, impreso por Maza, Caso y Cía., en la Habana en 1924. Por lo pronto recordemos algunos de los nombres que militaron en él, particularmente algunos de los que inciden en la región marianense entre 1904 y 1916: Julio Valdés Infante, Arturo R. Carricarte, Macario Silverio, Manuel Pacheco, los generales Faustino Guerra, Enrique Loynaz del Castillo, Ernesto Asbert, Dionisio Arencibia y Baldomero Acosta, Julio Rodríguez, Juan J Herrera Márquez, Manuel Reyes López, Alberto Lombard, Diego González y Victorio García.
Motivado por una tarja ubicada en la fachada del inmueble no 71 de la calle San Ramón, un exponente del patrimonio cultural que se inscribe en la tipología de las construcciones conmemorativa, es posible “un asomo” a Manuel Varona Suárez, sin lugar a dudas una ilustre figura del Camagüey, de Marianao, de…, de la historia de Cuba.
Citas y notas:
1.- A propuesta de varios vecinos de esta calle el Ayuntamiento, en sesión del 30 de enero de 1899, moderniza su nombre y se le llama Enrique José Varona (Puerto Príncipe, 1949 - La Habana, 1933), “notable lingüista, profundo filósofo, sabio, erudito, pertenecía a varias corporaciones científicas y literarias, era individuo de número de la Academia de la Historia de Cuba y Presidente de Honor de la misma, Presidente de la Academia de la Lengua”. Archivo Histórico de Camagüey, Juárez Cano, Biografías, “V”, p. 77. Apud. Marcos Tamames Henderson: “106. Calle San Ramón, Enrique José Varona”, p. 200 en su Calles y Callejones de Camagüey. Entre la leyenda y la historia, Ed. Ácana, 2016.
2.- Gaceta Oficial de la República de Cuba, 77(40):449, La Habana, martes 18 de diciembre de 1979.
3.- “Alcaldes habaneros”, Cubadebate. http:www.cubadebate.cu/especiales/2019/08/31alcaldes-habaneros. Otras fuentes indican que Varona Suárez fue designado alcalde de La Habana el 30 de diciembre de 1916, y en ninguno de los casos se ofrece la fecha que finaliza sus funciones. V.: “Alcaldes de La Habana. El Ayuntamiento de La Habana” en, La Habana. Ciudades, Pueblos y Lugares de Cuba”, http: www.guije.com/pueblo/municipios/habana/historica/apendice/index.htm.
4.- Marcos Tamames Henderson: Calles y callejones de Camagüey. Entre la leyenda y la historia, p. 34, Ed. Ácana, Camagüey, 2016.
5.- Iglesia San Francisco Xavier, Archivo Parroquial, Libro de defunciones, Libro 12, p. 344, No. 687: Manuel Varona Suárez.
6.- Directorio de Cuba 1927, p. 1272, Editorial Scneer, La Habana, 1927
7.- Debe entenderse que se trata del Gran Marianao, de ese extenso territorio que tras el río Almendares devino en la tercera ciudad de la Isla de Cuba en la primera mitad del siglo XX.
8.- Pastor del Río radica en Calle C e/ 12 y 24 y Elpidio Pérez en Calle 1 e/ 4 y 6, en el Reparto La Sierra. Rogelio Albert Aroix, en Ave de América no. 7, Kohly, La Ceiba. Directorio de Cuba de 1927, pp. 1269, 1266 y 1239 respectivamente. Para Ruiz Fuente ver p. 1272.
9.- Ave 1ra e/ Camino Real del Sur y Ave de Entrada, Country Club Park. Directorio…, p. 1272.
10.- Archivo Nacional de Cuba (ANC), Gobierno Municipal de Marianao, Ayuntamiento de Mariana, Actas, libro 3, folio ff. 366-367, acta capitular del 9 de enero de 1911. La propuesta fue presentada a nombre de los concejales Juan J. Herrera Márquez, Andrés Guerrero, Manuel Pérez, Vicente Arana, Lino Suárez, J. Márquez, Camilo Armand, Genaro Hernández y Liborio Pérez. Cf. Inclán Lavastida: Historia de Marianao, p. 127, Ed. El Sol, Marianao, 1943.
11.- Ibíd., f. 225.
12.- Pablo Calzadilla. “Iniciativa plausible”, El Sol, 12(26):1, Marianao, domingo 27 de febrero de 1921. La moción presentada expresa: A LA CÁMARA MUNICIPAL: // Considerando: que a pesar de haberse puesto nombre a varias calles del Barrio de Redención y que a pesar de ello todavía existen algunas que carecen de él, nombrándoseles Pasajes. // Considerando: que el Dr. Gerardo Rodríguez de Armas, que fue representante de la Cámara y el Sr. Francisco Sánchez funcionario Público de grandes iniciativas por sus dotes individuales, // Considerando: que ambos hicieron grandes defensas, por la aprobación de la ley de 17 de diciembre de 1919, que tanto benefició a todas las familias del Barrio de Redención. // El Concejal que suscribe, propone: Se acuerde ponerles a dos calles de Redención de las que carecen de nombres, el del Dr. Gerardo Rodríguez de Armas y Francisco Sánchez, y así honraremos la memoria de los que en vida fueron dos paladines por bien del pueblo.
13.- Dirección Municipal de Planificación Física de Marianao, B. Lagueruela y Alfredo Colli (Ingenieros): “Plano del Reparto de la Finca San José para la construcción de casas para obreros”, Marianao, enero de 1911.
14.- Emilio Roig de Leuchsenring: “Las calles de La Habana. Bases para su denominación”, Cuadernos de Historia Habanera, [s/p], Municipio de La Habana, 1936.
Imágenes:
1.- Calle San Ramón no. 73, Camagüey.
2.- Calle San Ramón no. 68 antiguo, Enrique José Norte, 71 moderno. Camagüey.
3.- Tarja que distingue a la casa San Ramón no. 71, como Casa Natal de Manuel Varona Suárez.
4.- Manuel Varona Suárez, Premio en el Congreso de Barcelona, Colección: Galería de Cubanos Ilustres, Cigarros Cabañas, Universidad del Sur de la Florida, en Tampa.
4.- “Plano del Reparto de la Finca San José para la construcción de casas para obreros” Marianao, enero de 1911





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